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Guía para hacer leche vegetal casera

Leche vegetal casera

Si tuviese que nombrar una de la cosas más difíciles de conseguir sin envase sin duda diría la leche, tanto la de vaca como la leche vegetal. Si como yo no tenéis ninguna tienda cercana que venda leche a granel ni en botella de cristal, os propongo ¡hacer vuestra propia leche vegetal casera!

Vais a ver lo fácil que es, incluso sin contar con ninguna herramienta especial.

¿Qué necesitamos para hacer leche vegetal?

¡No demasiado! Lo primero es escoger el fruto seco o el cereal que queremos usar para hacer la leche. Almendra, avena, arroz, quinoa, avellana… Lo bueno es que se suelen encontrar a granel fácilmente, ya sea en tiendas especializadas, de barrio o en mercados. Una vez localicemos la tienda, vamos a necesitar:

  • Entre 100g y 200g del fruto seco/cereal que hayamos elegido (para 1 litro de bebida y según si nos gusta líquido o un poco más cremoso)
  • 1 litro de agua
  • Endulzante (opcional): sirope de agave, miel, azúcar moreno, dátiles…
  • Un bol grande y hondo
  • Una batidora o blender
  • Una bolsa especial para bebidas vegetales – si no tenemos, se puede usar un escurridor muy muy finito o un trapo limpio
  • Una botella o un tarro de vidrio para guardar la leche
  • Un embudo

La receta de la leche vegetal

  • Etapa 1: poner a remojar los frutos secos/cereales unas 10 horas antes. Podemos prescindir de esta etapa para las cereales como la avena si tenemos mucha prisa.
  • Etapa 2: colocamos los frutos secos/cereales con el litro de agua y el endulzante en un blender o una batidora y mezclamos hasta que este bien líquido.
  • Etapa 3: vertemos nuestra mezcla en la bolsa especial para bebidas vegetales dentro del bol (importante, ya que va a empezar a filtrar antes de que apretemos… lo digo por experiencia 😛 ) y apretamos bien la bolsa para filtrar todo lo que podemos de bebida.
  • Etapa 4: guardamos nuestra leche vegetal en una botella de vidrio con el embudo y ¡listo! Se conserva en el frigorífico (hasta 3 o 4 días).

Si queremos ser Zero Waste hasta el final, podemos recuperar lo que queda en la bolsa para usarlo en recetas de tartas, muffins o galletas. Yo por ejemplo lo uso en la masa de mis pancakes saludables.

Lo que me encanta de la leche vegetal casera es que podemos controlar lo que le agregamos y lo que no. Las bebidas vegetales industriales suelen tener bastante azúcar o edulcorante, además de bastantes aditivos. Además, las podemos personalizar fácilmente añadiéndole por ejemplo coco, canela, cacao, etc.

Y para terminar, os dejo un vídeo explicativo de nuestros amigos de Sinplástico.com:

¡Muy buena degustación!

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