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Dos años de “Zero Waste”: el balance

2 años zero waste

Dos años pasan volando. Mi pareja no me creía cuando le dije “¿sabes que ya cumplimos dos años con el Zero Waste?”. Hasta tuve que buscar los justificantes de nuestra primera compra, que recuerdo que fueron unas bolsas de tela y discos desmaquillantes lavables, para demostrárselo: 6 de septiembre del 2017. Me puse a reflexionar sobre el camino que recorrimos, con nuestros logros y fracasos, y pensé que podía ser buena idea compartirlo con vosotros. Así que aquí están los resultados y las conclusiones después de dos años reduciendo residuos.

1. Logros y efectos positivos

Empecemos con lo bueno 🙂 Aunque cambiar de estilo de vida es un camino largo, hay resultados que ya puedo notar y que me hace ilusión compartir.

Mi hogar produce menos residuos físicos

Desafortunadamente, no tengo ningún gráfico comparativo de estos que motivan tipo”mi basura antes vs mi basura ahora”. Sin embargo, se nota claramente que la cantidad de residuos de mi hogar ha disminuido. Para haceros una idea, antes bajaba la basura más o menos cada 2 o 3 días y ahora una vez a la semana.
Aún así, sigue siendo más de lo que me gustaría, pero al tener dos gatitos que comen lata todos los días (las mascotas no son muy Zero Waste) cuesta reducir más la cantidad de residuos que produzco.

No gastamos más dinero

Para nosotros la verdad es que ha sido un verdadero logro, ya que al comienzo percibíamos que era todo más caro y pensábamos que el dinero iba a ser un impedimento. Por fortuna, no ha sido así.

Al igual ocurre con la cantidad de basura que generamos, no tengo cálculos exactos para presentar con respecto al dinero, pero sí tengo unas estimaciones aproximadas que a día de hoy me permiten afirmar que, en mi caso, no gasto ni más, ni menos. Simplemente gasto de forma distinta. ¿Cómo? Muy sencillo: lo que ahorro dejando de comprar cosas que ahora me resultan inútiles (accesorios, cremas, ropa…), reutilizando y comprando de segunda mano, lo gasto en productos de mejor calidad (productos ecológicos, naturales…) y en ocio (ir más al cine o salir de excursión).

Mi piel y mi pelo tienen mejor aspecto

Al comprometerme con el estilo de vida Residuo Cero, comencé por dejar de usar los cosméticos “convencionales” y de tomar la píldora. Desde entonces, noto que mi piel y mi pelo están mucho menos grasos, y que tengo menos acné, aunque a decir verdad hay unos meses que no es así, cosas de hormonas… No sabría decir si es más por el hecho de haber dejado de tomar la píldora, si es debido a mi rutina minimalista en el baño, a una mejor alimentación o a un poco de cada, pero los efectos son palpables.

Tengo menos olor corporal

No pensaba que iba a hablar del olor de mi sudor en un blog algún día, pero aquí estamos para compartir experiencias 🙂

Nunca he sido de usar perfume o productos con mucho aroma, pero una cosa que no soporto es notar que huelo a sudor. Empezar a usar desodorante natural no ha sido fácil pero, tras casi un año de uso continuado, he notado que genero cada vez menos olor, algo que ocurre incluso sin usar ningún tipo de desodorante (eso sí, para los días que me quedo en casa).

Casi ya no me pongo enferma

Este año ha sido lo más probante: me surgió una pequeña molestia en la garganta un par de días y ya. No soy una especialista, pero creo que influye bastante el tema de la alimentación. Llevo tiempo intentando comer más sano pero este último año me esforcé aún más para cocinar con más verduras y comer menos carne.

2. Reflexiones y aspectos que mejorar

Cuando empece a interesarme por el movimiento Zero Waste estaba convencida de que el único enemigo era nuestra basura, sobre todo el plástico. Reducir los residuos “físicos” de mi hogar se convirtió en una especie de obsesión durante meses, hasta que entendí que el problema es mucho más complejo y amplio. A pesar de lo que pensaba hace dos años, creo que ser sostenible y Zero Waste no es solamente reducir el volumen de la basura (aunque esto ya es un gran paso), sino también tener conciencia del impacto global de nuestra forma de vivir y consumir, y actuar en consecuencia para que este impacto sea lo menos negativo posible.

Este cambio de perspectiva y de postura me ha llevado a comprender los errores que había cometido y las mejoras que tenía que acometer para vivir acorde con mis valores y objetivos. De la misma forma que creo que hay que planificar la eliminación de los envases en el hogar, empecé a planificar mis nuevas acciones sostenibles (comer menos carne, hacer compost, viajar de forma más sostenible, participar en acciones comunes, privilegiar productos locales, hacer campañas para concienciar, etc…) Hay mucho que hacer y lógicamente unas medidas me resultan más difíciles que otras, pero poco a poco sé que lo conseguiré 🙂

3. Proyectos y futuro

Abro una tienda Zero Waste

Si ya habéis leído el apartado Sobre nosotros, ya conoceréis que nunca me he encontrado realmente a gusto con mis estudios o experiencias profesionales. Hasta que descubrí el mundo de la ecología. A medida que fui aplicando sus principios a nivel personal, mi determinación fue la de llevarlo al campo profesional.

A través del blog y de la tienda Zero Waste Belkita (online de momento y física en algunos meses si todo va bien), espero poder ayudar a todas aquellas personas que, como yo hace 2 años, quieren empezar a llevar una vida más sostenible. También quiero compartir mi experiencia, organizar talleres, concienciar y seguir aprendiendo.

No hay vuelta atrás

Varias veces he escuchado hablar de “moda” Zero Waste, de que se trata de algo pasajero, como si fuésemos a volver a ser “normales” algún día, cuando se nos haya pasado la tontería. Creo poder decir ahora que no, nunca volveré a consumir como consumía antes: a volver de la compra con más envases desechables que comida, a llenar mi cuerpo de químicos, comprar compulsivamente o consumir alimentos industriales.

Mi visión del mundo ha cambiado y seguirá cambiando, pero no para volver a ignorar el daño que le estamos haciendo al planeta, a nuestros cuerpos y a nuestras mentes. Más bien, mi propósito es continuar mejorando en este camino, seguir aprendiendo e involucrarme más para que las cosas cambien en profundidad.

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